Amenazas escolares se duplican tras homicidio de inspectora en Calama

Amenazas escolares se duplican tras homicidio de inspectora en Calama

Los delitos que involucran a menores de edad aumentaron 23,46% durante el primer semestre de 2026 en comparación con el mismo periodo del año anterior. El alza estuvo marcada por el incremento de amenazas y lesiones en establecimientos educacionales, especialmente entre marzo y mayo.

De acuerdo con antecedentes citados por La Tercera, las amenazas en contexto escolar llegaron a duplicarse tras el homicidio de la inspectora María Reyes, de 59 años, ocurrido el 27 de marzo en el Colegio Obispo Silva Lazaeta de Calama.

El ataque fue protagonizado por Hernán Meneses, estudiante de cuarto medio de 18 años, quien agredió de manera premeditada a la funcionaria y a otras personas del recinto. El fiscal regional de Antofagasta, Juan Castro Bekios, sostuvo que se trató del primer caso de Violencia Escolar Dirigida registrado en Chile.

Las cifras de la Fiscalía indican que los delitos que involucraron a menores pasaron de 17.787 casos durante el primer semestre de 2025 a 21.960 en igual periodo de 2026. De este último total, 20.311 estuvieron vinculados a la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente.

Alejandra Mera, directora de la Unidad Especializada en Responsabilidad Penal Adolescente y Delitos Violentos del Ministerio Público, explicó que una parte relevante del aumento correspondió a amenazas y lesiones en colegios. Según detalló, estos hechos alcanzaron un máximo entre marzo, abril y mayo antes de volver a niveles habituales.

“Claramente esa situación obedece a todas las amenazas que surgieron a propósito del homicidio en Calama en un recinto escolar. Hubo un efecto de imitación de parte de los escolares”, afirmó la funcionaria.

La psicóloga y académica de la Universidad Central María José Lizama atribuyó el fenómeno, entre otros factores, a la búsqueda de identidad, validación y reconocimiento propia de la adolescencia. También planteó que la cobertura pública y los elementos de espectacularidad del crimen pudieron favorecer la imitación de conductas, como escribir mensajes en espejos o redes sociales.